La tierra revelada

Geografía para recordar

Comunicaciones

Es universalmente conocido el ancestral aislamiento de La Alpujarra, causa, hasta hace poco más de un cuarto de siglo, de que sus tierras permanecieran en la más original pureza y los visitantes quedaran seducidos por la belleza de un paisaje de contrastes, a la vez duro, hermoso y variado, y por unos hombres que vivían con autenticidad del duro trabajo aplicado al minúsculo pedazo de tierra que permitió la subsistencia, no más, de familias enteras durante generaciones. El acceso a las comunicaciones, que también llegaron a La Alpujarra aunque con retraso, y la dureza del modo de vida, provocaron una intensísima emigración que ha cambiado drásticamente al hombre alpujarreño y que cambiará, ya ha comenzado a hacerlo, la tierra y el paisaje si no se le pone remedio.

Los caminos

Cástaras, a pesar del aislamiento referido, se ha comunicado con el exterior, sobre todo con los pueblos cercanos y con la capital de la provincia, del reino o de la cora, según la época, con veredas o caminos de los que comenzamos a tener noticias escritas en el siglo XV. El intenso trasiego de hombres, animales y mercaderías de alguno de ellos, pudo ser causa de que una puerta de la Medina Garnata musulmana tomara el nombre de Bib-Castro, marcando la dirección a nuestro pueblo, posibilidad apuntada en un documento del siglo XIX al que hemos tenido acceso.[1]

 

Fragmento de la Hoja 1042 - LANJARÓN, del Mapa Topográfico Nacional Escala 1:50.000, editada en 1936, en la que pueden verse algunos caminos de Cástaras.

 

Aún perviven en el municipio castareño fragmentos de estos caminos, utilizados asiduamente como único medio de comunicación desde tiempos inmemoriales hasta el primer cuarto del siglo XX. Algunos están prácticamente desaparecidos bajo la maleza o han sido esfarataos por el agua de muchos años y por un abandono casi total; otros se conservan mejor por la solidez de su construcción y porque algunos senderistas los transitan de vez en cuando. Citaremos los más importantes:
 

La red de caminos cercana a Cástaras en un mapa de 1899. (Karte der Sierra Nevada. Der geographische Theil dieser Karte ist nach unveröffentlichtem Material des Exmo. Señor Don Francº de Coello und des Exmo. Señor Don Fedco. de Botella construiert vom Geographem Otto Neussel, Madrid, Jänner 1893, gezeichnet 1899 im K. und K. militär-geographischen Institute in Wien )

1 2 3 4
 1.- El desaparecido puente del camino Nuevo sobre el barranco de los Menores. 2.- El camino Nuevo a su paso por la Piedra Picá, también desaparecido bajo la carretera de Nieles. 3.- El camino de Trevélez y de Los Prados pasando por el Barrio Alto. 4.- Vista del camino de Juviles. (Fotos: 1 y 2, Nicolás García; 3, Mª Pilar Mezcua; 4, Ángel Bañuelos).

  

Izquierda: el camino de Lo Hondo junto a la tapia del cementerio del Albercón, al fondo otra curiosa formación pétrea de Cástaras. Derecha: el puente en el camino de la Fuente Baja sobre el barranco de la Alberquilla. Fotos: Laura García (izquierda)  y Mª Pilar Mezcua (derecha).

Otros muchos caminillos y veredas, utilizados para unir el pueblo con las diversas zonas de cultivo o a éstas entre sí, han desaparecido en el último cuarto de siglo a base de no usarse o bien bajo pistas construidas para que la modernidad llegue hasta los más escondidos cortijos.

Las Carreteras

Mapa de carreteras de los alrededores de Cástaras en el que se ha resaltado el territorio municipal.

Dos jornadas de camino separaban a Cástaras de su capital, Granada, hasta que la construcción y sucesivas mejoras de carreteras y el uso de automóviles, ha ido acortando este tiempo para dejarlo en la hora y tres cuartos en que actualmente se puede hacer el mismo recorrido. El viaje del pasado requería «hacer noche» en alguna de las destartaladas posadas de Órgiva, de las que nos han llegado noticias por intrépidos viajeros románticos del siglo XIX y del primer cuarto del XX; o bajo el abrigo del estrellado cielo alpujarreño, cuando la escasez de medios así lo exigía y el tiempo lo permitía.

Cástaras no conoció las carreteras hasta los años treinta del siglo XX, y para su desgracia tuvo que esperar todavía veinte años más para que un automóvil llegara hasta lo más alto del pueblo y casi otros veinte para ver estacionado el primer seiscientos en la Plaza. Actualmente transitan por el término municipal las siguientes:

Citaremos para finalizar la GR-443 y su continuación por la A-345, que bordean el territorio municipal por lo alto de la Contraviesa, prestando servicio a muchos cortijos cuyas pistas de enlace parten desde ellas.

El Correo

Fragmento de la «Carta de correos y postas de las provincias...» citada en el texto, mapa de 1860 en el que puede verse Cástaras unido con Torvizcón mediante línea de puntos que significa «Conducción a pie» según indica la leyenda. Puede apreciarse la todavía errónea ubicación de muchos pueblos.

Naturalmente, los castareños se han comunicado vía postal con el resto del mundo, suponemos que desde tiempos pretéritos, sin que estemos en condiciones de precisar cuando se inició el servicio regular de correo en el pueblo. Tenemos noticias de una carta enviada desde Cástaras el 26 de febrero de 1596, por el beneficiado Cifuentes,  al Arzobispo de Granada, don Pedro Vaca de Castro y Quiñones,[2] y de alguna otra posterior con contenido más o menos oficial. En el primer tercio del siglo XVIII, ya aparece Cástaras integrada en la organización postal de España, como dependiente de la caja tercera de la Estafeta de Castilla, correspondiente a Granada, cuyo correo salía de Madrid los martes a las doce de la noche y llegaba a Granada el domingo siguiente. Desde Granada regresaba los martes llegando a Madrid el lunes siguiente de madrugada. El franqueo era de 20 maravedíes de vellón para una carta sencilla y de 40 maravedíes la onza para el porte de paquetería.[3] Consideramos que la incorporación del Servicio de Correos a la Corona en el siglo XVIII, y especialmente el desarrollo que le imprimió el Despotismo Ilustrado, sería el impulso para establecer un cartero, que  encontramos documentado en un mapa de  correos y postas de 1860[4] como peatón entre Torvizcón y Cástaras. Así ha permanecido hasta que se jubiló Juan Rodríguez hace unos años, y así lo recordamos cuando pasaba por nuestra puerta, cada atardecer, José Sanmartín, a punto de rendir el viaje diario de ida y vuelta a Torvizcón, con su cartera de piel colgada en bandolera y repleta de cartas remitidas desde Barcelona, Lérida, Pamplona, Palma, Argentina, Francia, Suiza, Alemania y tantos otros lugares a los que la emigración llevó castareños.

Actualmente el servicio se sigue prestando desde Torvizcón, creo que un par de días en semana, por un cartero no residente.

El teléfono.

Operadora en la centralita telefónica de Cástaras hacia 1962. Fotogafía cargada en Facebook por cortesía de Carmen Alcalde.

 

Se habían hecho intentos antes para incorporar La Alpujarra a la lista de lugares comunicados telefónicamente. En 1945 se recibió en el Ayuntamiento una carta del alcalde de Cádiar invitándolo a adherirse a una petición colectiva de servicio telefónico para los pueblos alpujarreños. Pero como las cosas de palacio van despacio, no fue hasta quince años más tarde cuando La Alpujarra se incluyó en un plan de inversiones que contemplaba comunicarla telefónicamente. El  15 de julio de 1959 se aceptaron por nuestro Ayuntamiento las condiciones que ponía la Compañía Telefónica Nacional de España para prestar el servicio y el 21 de diciembre de 1960, Cástaras quedó comunicada telefónicamente.

Se encargó de hacerlo una brigada de operarios que viajaban en un camión azul oscuro, en el que se leía  en grandes y espaciados tipos blancos: TELEFONOS. Los llevaba por la mañana al tajo, cada día más cercano a Cástaras, y los traía de regreso por la tarde hasta el pueblo, donde se  hospedaban en casas particulares y no recuerdo si también en La Posá. Así hasta que tendieron las dos líneas aéreas, de un circuito cada una, con Torvizcón y con Busquístar.

Recorte de IDEAL del 22-12-1960 con la noticia de la inauguración del servicio telefónico en Cástaras.

Instalaron en casa de José Alcalde, la más idónea para prestar el servicio requerido, una centralita de pared de seis cordones; una batería de plomo para alimentarla —recordemos que entonces el suministro eléctrico duraba entre dos y cuatro horas, desde el anochecer hasta que se vaciaba la alberca de la Fuente Baja—; una regleta de conexión que daba salida a los dos circuitos antes referidos;  y un teléfono de baquelita negro en el locutorio habilitado, fabricado  todo por Standard Electrica, S. A., único suministrador de material telefónico en la España de aquellos años. 

Creo que únicamente contrató servicio telefónico el Ayuntamiento. Los vecinos acudían, no con mucha frecuencia, «a poner una conferencia» al marío que estaba trabajando en Barcelona o a esperar que la demora del «aviso de conferencia», recibido del hijo que «estaba en el servicio», no fuera demasiada.

De vez en cuando se escuchaban por la Plaza los gritos de Encarna:

—¡Busquítaaaaaaar!, ¡Busquístaaaaaar!,

intentando enlazar con el vecino pueblo para establecer una conexión. O podía oírse a una mujer, que acababa de contar a su marío  que la cabra parió un chotillo y que el roalillo de habas estaba mu bonico, con ojos brillantes de lágrimas y alegría, decir a su madre que la acompañaba:

—Se oía mu clarico,

al tiempo que ambas esbozaban una sonrisa de satisfacción y de esperanza.

   

Izquierda: vista parcial de la casa de José Alcalde y de la puerta del locutorio telefónico al inicio de la calle San Miguel. A pesar de la mala calidad de la fotografía puede observarse el disco anunciador junto al balcón. Centro: poste telefónico con línea aérea como los que instalaron en Cástaras que todavía presta servicio en la Contraviesa. Derecha: un teléfono igual al que había en el locutorio de Cástaras.
(Fotos: Nicolás García, izquierda y Jorge García, centro)

A un pueblo de La Alpujarra, Polopos, le cupo en 1988 el honor o la desgracia de ser el último de España en incorporarse al servicio telefónico automático. A Cástaras le fue mejor, porque en 1972 se tendió un cable de pares, sustituto de la línea aérea instalada doce años atrás, que nos unió con la central automática de Bérchules, quedando incorporados al servicio automático con limitación en el número de líneas, creo que a dieciséis. En 1988 se instaló un concentrador (pitufo lo llamábamos en el argot de los telecos) junto al Consultorio, elevando a cien las líneas disponibles hasta que se instaló, arriba, en la carretera, un moderno sistema de conmutación digital que continúa prestando servicio en la actualidad.

 

 

 

Anterior Inicio Siguiente

 


[1]   Francisco FERNÁNDEZ GONZÁLEZ: «El río Salom de la Crónica del moro Rasis», Boletín de la Real Academia de la Historia, III, (Madrid, 1883), p. 18: «ya concierten aquella opinión con el nombre de la puerta Bib-Castro que menciona la Crónica arábiga de la caída de los Nazaríes, ya pretendan robustecer ésta con la descripción de la mezquita Iliberitana dada por Ben-Aljatib, ó con la dirección de Cástaras á que podía encaminar Bib-Castro».

[2]  Rafael MARÍN LÓPEZ: Los libros de Reales Cédulas de la Curia Eclesiástica de Granada: estudio, regestas e índices. Proyecto Sur Ediciones, Armilla, 1995: «234. 1596, febrero, 26. Cástaras. Parecer del beneficiado Juan de Cifuentes al arzobispo sobre las suertes de tierra de los beneficiados. A. lib. II, fol. 156. Folio. Letra humanística».

[3]  Blas ALONSO DE ARCE: Descripción general para escrivir a todas las ciudades de España... Madrid, Antonio Sanz, 1736; pp. 1, 2 y 33.

[4]   España. Dirección General de Correos: Carta de correos y postas de las provincias de Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla trazada por la Dirección General de Correos. Escala 1:600.000. Madrid, 1860.

 

Copyright © Jorge García, para Recuerdos de Cástaras (www.castaras.net).

Fecha de publicación:

21-5-2006

Copyright © de los autores o propietarios para los materiales cedidos.

Última revisión:

11-10-2017