En 1568, poco antes de la sublevación, vivían en Cástaras alrededor de cincuenta y ocho familias moriscas. El levantamiento y la consiguiente expulsión del Reino de Granada, ocasionaron allí, como en el resto de La Alpujarra y otras zonas del reino, un drástico despoblamiento. Entre los vecinos que se habían pasado a Berbería en la primera mitad del siglo XVI; los que habiéndolo intentado no lo consiguieron y, apresados, acabarían sus días bogando en galeras, consumidos en indignos calabozos, o a saber de qué manera; los que murieron a consecuencia de la rebelión y de las persecuciones derivadas, o combatiendo en las filas de Aben Humeya primero, y luego de Aben Aboo, contra las tropas mandadas por los marqueses de los Vélez y de Mondéjar, el duque de Sessa o don Juan de Austria, y los finalmente deportados a otros reinos, a finales de 1573 no debían quedar en la alquería más de tres o cuatro familias.

Libro de apeo y repartimiento de Cástaras y Nieles abierto por la lista de repobladores de 1574. (Ilustración elaborada a partir de una fotografía tomada por Ángel Bañuelos).
Tal vez entre ellas estaría la de Juan de Villarreal, cristiano viejo que aparece citado como testigo conocedor en el deslinde de Juviles con Cástaras y en otros documentos de la época. Su apellido fue legado como topónimo a los Prados, «por ahí arribas», donde estaría la suerte que le correspondió, adjudicada en principio a Martín de Ortega natural de Alcalá la Real, que no se presentó al reparto. Y la de Bartolomé de la Blanca, seguramente emparentado con Antón y Juan de Blanca, los participantes en la cabalgada de Notáez citados en el apartado anterior, que recibió una suerte en sustitución de Juan de Sanmartín, originario de «Tremiño» y vecino de Granada.
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Gráfico de elaboración propia con datos tomados de la tesis doctoral La repoblación y repartimiento de la "Taha de Jubiles", para número y origen de los pobladores, y de Wikipedia para el mapa base con los límites aproximados de los reinos peninsulares hacia 1590. |
| Reino | Nro. | % |
|---|---|---|
| Totales | 35 | 100% |
| Se incluyen en el cálculo al beneficiado y al sacristán con reino indefinido. | ||
| Fuente: Genaro FUENTES RODRÍGUEZ: La repoblación y repartimiento de la “Taha de Jubiles” Tesis doctoral inédita, Universidad de Granada, 1987. | ||
| Jaén | 13 | 37% |
| Castilla | 7 | 20% |
| Granada | 6 | 17% |
| Galicia | 2 | 6% |
| Sevilla | 2 | 6% |
| Asturias | 1 | 3% |
| Córdoba | 1 | 3% |
| Nápoles | 1 | 3% |
| Sin definir | 2 | 6% |

Alcalá la Real

Alcaudete

Antequera

Asturias

Baena

Bedmar

Campanario

Cazorla

Cuenca

Écija

Galicia

Granada

Huelma

Nápoles

Porcuna

Quesada

Sevilla

Torrelaguna

Valdepeñas
Destacados servicios prestaría a la corona Gutierre Solís, natural de las Asturias de Oviedo, pues fue el único de los repobladores castareños al que se le adjudicaron cuatro suertes. Su apellido ha llegado hasta nosotros nombrando a la fuente Solís, cuyas aguas, aunque escasas, propiciaron la acampada de las tropas del duque de Sessa en los prados aledaños el siete de abril de 1570.
Otros repobladores distinguidos con más de una suerte fueron:
Pedro Martínez y Francisco Vílchez, naturales de Alcalá la Real con dos y una y media respectivamente; Antonio de Padilla, natural de Cazorla y Juan Gómez Leyba, cuyo lugar de nacimiento, seguramente Écija, quedó velado por la caligrafía ilegible del escribano, a los que correspondieron dos suertes a cada uno. A Bernabé Martínez, natural de Cuenca, y a Alonso de Leyba, natural de Huelma se les dotó con una suerte y cuarto, mientras que la escasez de repobladores hizo que se le asignaran dos y cuarto a Lázaro Román, natural de Antequera, al que inicialmente se le había adjudicado sólo una como al resto de los repobladores castareños citados en los párrafos siguientes.Existe la creencia, no por muy extendida menos errónea, de que La Alpujarra fue repoblada principalmente por gallegos. En el caso de Cástaras —y Nieles, pues la repoblación fue conjunta para ambos lugares— se ha dicho que fueron siete familias gallegas las encargadas de reiniciar los trajines seculares de arrancar a la tierra el sustento y de perpetuarse en ella. Se trata sin duda de una leyenda que los documentos conservados contradicen rotundamente como se está viendo. Según la lista de repobladores de 1574 contenida en el Libro de apeo y repartimiento, tan sólo vinieron a Cástaras y Nieles tres gallegos: Francisco Rodríguez, Álvaro Gil y Juan Lorenzo. Este último procedía de Alcalá la Real, donde debía estar asentado con anterioridad, y conocemos de su naturaleza porque está anotada en el proceso seguido contra él por la Inquisición de Granada, cuando ya llevaba trece años radicado en Cástaras.
Andalucía, por el contrario, es la región que más repobladores aportó a Cástaras, especialmente la actual provincia de Jaén con un treinta y siete por ciento sobre el total. Entre todos los lugares destaca la ciudad de Alcalá la Real, enclave esencial para la estrategia del reino nazarí de Granada dos o tres siglos antes, y destino inicial de numerosos moriscos de La Alpujarra tras la expulsión. De allí partieron hacia Cástaras los ya anotados Pedro Martínez, Francisco Vílchez y el gallego Juan Lorenzo, así como Diego López y Francisco Ruiz de Orencia, que completan las cinco familias originarias de esta ciudad de la Sierra Sur giennense, la que más individuos aportó al censo de Cástaras a costa del suyo propio.
Otros siete colonos llegaron desde lugares de la provincia de Jaén propios del antiguo Santo Reino y ubicados en la cuenca del Guadalquivir, la mayor parte en su cabecera:
Ángel Sáchez de Fuensalida, de Porcuna; Gil Martín, de Alcaudete; Manuel López, de Huelma; Eugenio de Leyba, de Bedmar; Mateo de Padilla y su presumiblemente hermano Antonio, anotado más arriba, llegados ambos desde Cazorla; y Gabriel de Medina, vecino de Quesada, cuyo apellido han venido ostentado castareños hasta hoy, aunque haya dejado de usarse para nombrar, juntamente con el de Solís, a la fuente antes citada y al barranco adyacente.De la campiña bética cordobesa provenía Andrés de Zaragoza, natural de Baena, y de la sevillana Francisco de Santo, escribano vecino de la capital hispalense, además del ecijano ya citado Juan Gómez de Leyba.
Francisco Delgado, natural de Antequera, igual que su ya consignado paisano Lázaro Román, cambió las onduladas planicies que fecunda el Guadalhorce en el corazón de Andalucía, por aspérrimos bancales alpujarreños, regados con agua recién nacida en las cumbres de Sierra Nevada.
A dos granadinos de nacimiento y vecindad, Juan de Figueroa y su hijo Antonio Osorio, oriundos al parecer de tierras alcarreñas, les fueron adjudicadas sendas suertes «no embargante que sea vezino y natural deste reyno», sobreseyendo, como en otros casos, las condiciones de población que exigían a los nuevos colonos no ser del Reino de Granada.
Castilla la Nueva, con siete, es la siguiente región por número de repobladores, destacando la ciudad de Cuenca que envió a sus hijos Diego González y Juan Barragán y a su vecino Lucas Martínez, además del antedicho Bernabé Martínez, acaso su pariente.
El quinto castellano, de nombre Juan Díaz, era vecino de la manchega y vinícola Valdepeñas, segregada en aquellos días de la Orden de Calatrava e incorporada al señorío recién creado por el ilustre marino granadino Álvaro de Bazán. Desde el fértil valle del Jarama llegó Sebastián del Campo, natural de «Tor de Laguna», la actual villa de Torrelaguna enclavada al nordeste de la provincia de Madrid. El extremeño Francisco Martín, natural de Campanario, villa de la comarca de La Serena perteneciente al priorato de la Orden de Alcántara establecido en Magacela, completaría los siete castellanos asentados con su prole en Cástaras y Nieles.

Puerto de Nápoles, Pieter Brueghel el viejo, hacia 1558.
Galería Doria Pamphili, Roma.
Imprevisto destino convirtió en castareño a Ángel Napolitano, llegado desde Nápoles, acaso tras alistarse en alguna compañía del Tercio viejo creado treinta años atrás en la ciudad del Vesubio cuyo gentilicio usó como apellido, y embarcar con las tropas que el comendador mayor de Castilla, don Luis de Requesens, trasladó en la primavera de 1569 con veinticuatro galeras, desde la Campania a La Axarquía, para sumarlas a las de Luis Fajardo, marqués de los Vélez, en su combatir por fragosas tierras alpujarreñas. No sería Ángelo el único repoblador con pasado militar.
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Panorámica de Alcalá la Real con el castillo de la Mota (izquierda); vista de la alcazaba de Santa María de Antequera (centro); y fachada de la catedral de Cuenca (derecha), tres ciudades que aportaron repobladores a Cástaras. (Fotografías publicadas en Wikipedia, de donde se han tomado bajo licencia GNU). |
| Nº | Nombre | NV | Procedencia | Nº | Nombre | NV | Procedencia |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| N.- Natural; V.- Vecino; VN.- Natural y vecino. | |||||||
| Fuente: Genaro FUENTES RODRÍGUEZ: La repoblación y repartimiento de la “Taha de Jubiles”. Tesis doctoral inédita, Granada, 1987. | |||||||
| 1 | Gutierre Solís | N | Asturias de Oviedo | 18 | Manuel López | N | Huelma |
| 2 | Pedro Martínez | N | Alcalá la Real | 19 | Juan de Figueroa | VN | Granada |
| 3 | Antonio de Padilla | N | Cazorla | 20 | Antonio Osorio. | VN | Granada |
| 4 | Juan Gómez Leyba | N | Écija | 21 | Francisco Martín | N | Campanario |
| 5 | Francisco Vílchez | N | Alcalá la Real | 22 | Gabriel de Medina | V | Quesada |
| 6 | Bernabé Martínez | N | Cuenca | 23 | Andrés de Zaragoza | N | Baena |
| 7 | Alonso de Leyba | N | Huelma | 24 | Gil Martín | N | Alcaudete |
| 8 | Lázaro Román | N | Antequera | 25 | Juan Barragán | N | Cuenca |
| 9 | Francisco Rodríguez | N | Galicia | 26 | Ángel Napolitano | N | Nápoles |
| 10 | Alvaro Gil | N | Galicia | 27 | Juan de Villarreal | V | Cástaras |
| 11 | Diego González | N | Cuenca | 28 | Ángel Sáchez de Fuensalida | N | Porcuna |
| 12 | Diego López | N | Alcalá la Real | 29 | Lucas Martínez | V | Cuenca |
| 13 | Francisco Ruiz de Orencia | N | Alcalá la Real | 30 | Bartolomé de la Blanca | V | Cástaras |
| 14 | Juan Díaz | V | Valdepeñas | 31 | Francisco de Santo | V | Sevilla |
| 15 | Juan Lorenzo | V | Alcalá la Real | 32 | Eugenio de Leyba | N | Bedmar |
| 16 | Sebastián del Campo | N | Tor de Laguna | 33 | Mateo de Padilla | N | Cazorla |
| 17 | Francisco Delgado | N | Antequera | ||||
Tras la adjudicación de suertes de 1575, hubo bastante embrollo con
repobladores que renunciaban, nuevos que los sustituían, intercambios de suertes
entre los de Cástaras o con los de otros pueblos, etcétera, de forma que
es difícil establecer una lista matriz de repobladores. Hemos optado, entre las
varias posibles, por la que Genaro Fuentes elaboró para su tesis doctoral La repoblación y repartimiento de
la “Taha de Jubiles” con la situación aproximada a
principios de 1575.
En el novísimo trabajo Repoblación y demografía del concejo de Cástaras y Nieles, Ángel Bañuelos aborda el estudio de este periodo, aportando antecedentes de repobladores omitidos en la anotada tesis. Así hemos sabido que Ángelo Napolitano duró poco en el pueblo, dejando la suerte que le había correspondido en manos de Domingo de la Llana, que procedía de “Las Montañas”, algún lugar de las Asturias de Santillana en la actual provincia de Santander. Al sevillano Francisco de Santa Cruz lo sustituyó Baltasar Alonso, llegado a Cástaras desde una de las once parroquias que conforman el Valle de Monterrey en la comarca orensana de Verín. Con él tendría alguna relación Tomasa Rodríguez, que, proveniente del mismo concello, llegó a Cástaras en sustitución del antequerano Juan Delgado. Otra mujer, María Alonso, cuyo origen no se especifica en el trabajo de Bañuelos, vendría en sustitución del baenense Andrés de Zaragoza. Pedro García, extremeño de Jarandilla, localidad enclavada al pie de la sierra de Gredos en la comarca cacereña de La Vera, sustituyó al también extremeño de Campanario Francisco Martín. Juan de Folgoso vino para reemplazar a Francisco Ruiz desde Arenas del Obispado, población que identificamos como la actual Arenas de San Pedro, cuyo complemento de pertenencia, concerniente al santo franciscano alcantarino, se incorporaría al topónimo mediado el siglo XVII. Por último Ángel Bañuelos informa que Marcos Navarro, de Alcalá la Real, ocupó el lugar de Pedro de Padilla, natural de Cazorla. Este último no está relacionado en la tesis de Genaro Fuentes que sin embargo sí incluye a dos repobladores de la misma localidad, Mateo y Antonio, con idéntico apellido.
Ignoro cuales se establecieron en Nieles y cuales en Cástaras; quienes desistieron de su propósito inicial buscando la fortuna en otras tierras, y los que se incorporaron al nuevo concejo tras el reparto de 1575, buscando también el porvenir. Se sabe que una década más tarde, entre los dos lugares sumaban veinte vecinos, once en Cástaras y nueve en Nieles, pero dejaremos por ahora de indagar en este asunto, recomendando la lectura del mencionado trabajo, que se publicó en julio de 2008 por la Asociación Culturar de Cástaras y Nieles en su colección Cuadernos.
* * *
Sean las relaciones dadas testimonio de estima por estos olvidados hombres, tratados con dureza por la vida, a los que debemos parte de nuestra identidad castareña.
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Fecha de publicación: 15-08-2008
Última revisión:
10-10-2008
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