Comenzamos un viaje emocionante hacia nuestros orígenes, a través de las personas que fueron llegando desde la repoblación hasta épocas más cercanas. Son nuestros ancestros, los que sin duda marcaron carácter a sus descendientes.

Ya conocemos, por el libro de apeos y repartimiento de 1572, los nombres de los primeros repobladores de Cástaras. Sólo se trataba de una foto fija que cambió drásticamente por las duras condiciones de vida y de aislamiento que había en las Alpujarras, y que fue la causa de que muchas suertes quedaran vacías.

Y como muestra un botón, empiezo a contaros la llegada de los míos. Los Fernández. Este apellido no estaba entre los primeros repobladores. Así que empecé a buscar por mi abuelo Cristóbal, el de Zacarías, que es como lo nombraban en el pueblo. Partidas de nacimiento se sucedían, de abuelos a bisabuelos, y a sus padres y a los padres de estos, hasta que llegué a Gonzalo Fernández. Por fechas tenía que estar en alguna lista de repoblación, y buscando lo encontré en Trevélez. En su libro de apeos consta como repoblador procedente de Neira de Rey (Lugo), que vino en sustitución de Alonso Vázquez de Taboada.

Árbol genealógico de los Fernández
Línea genealógica de los Fernández de Cástaras.

De Galicia a Trevélez

De Neira de Rey a Trevélez hay casi mil kilómetros. No me puedo imaginar las penalidades que debieron pasar. Un viaje prolongado en el tiempo. Tan largo fue, que nacieron dos hijos por el camino. Así consta en las declaraciones que hicieron en un expediente matrimonial los testigos Cecilio Conde, Marcos Carrasco y Juan de Miranda, donde hablan de dos hijos de Gonzalo: «...que Gonzalo y Francisco son hermanos, naturales de Mairena y que se fueron a vivir a Cástaras...».

La llegada a Cástaras

Ya asentados en Trevélez, los hermanos Francisco y Gonzalo se casaron con otras dos hermanas, Catalina y María González, que eran nietas de Francisco de San Pedro, repoblador procedente de Pombeiro (Lugo), pueblo muy cercano a Neira de Rey.

Razón de la hacienda de Domingo de San Pedro, vecino de Trevélez
Registro de entrada de repobladores del libro de apeo y repartimiento de Trevélez. Se ha resaltado la partida correspondiente a Gonzalo Fernández.

De su paso por Trevélez tenemos constancia porque en el libro de apeos consta una obligación que se hizo a Atanasio Fernández, donde Gonzalo actúa como testigo, fechada el 9 de febrero de 1601.

A este Gonzalo le sucede su hijo Pedro, que casó con María Velázquez. Destacamos dos hijos de este matrimonio que ya nacieron en Cástaras. Mi ancestro Pedro y su hermana María, que nació en 1608. Ella misma lo declaró al actuar como testigo en el expediente de su nieto Francisco García del Castillo. Queda claro con estos datos que la llegada al pueblo ocurrió entre 1601 y 1608.

El arraigo

De Pedro Fernández nace otro Pedro, del que ya hay más constancia de él. En primer lugar, casa con Clara Fernández, que resulta ser biznieta de Juan Fernández. Así lo dijo el testigo Pedro Folgoso en la boda de su biznieta Juana, que declara: «... que Juan Fernández y Beatriz Alonso fueron pobladores de Jubiles porque dijeron que venían de Cazorla a poblar las alpujarras...». Tenemos mismo apellido, pero con distinta procedencia, Galicia y Jaén.

La edad de Pedro aparece en un listado de enfermos del Hospital Real de Granada, correspondiente al año 1703. Por esto se sabe que nació en fecha aproximada de 1655. La mayor parte de enfermos eran de Granada. No todos podían ir a curarse a la capital y nos indica que ya tenía una buena posición económica.

Así consta en un documento dirigido al concejo de Cástaras y Nieles y fechado el 29 de julio de 1691, donde Pedro era el alcalde del pueblo. En él se aclara que la sal la traían de las salinas de Roquetas. Se manda traer cada 3 años y quedaban en sus depósitos. Compraban 75 fanegas de sal, a 23 reales de vellón por cada fanega. El pago se fraccionaba en 3 años, en un pago anual cada 7 de septiembre.

Pedro Fernández en el Hospital Real de Granada, 1703
Registro de Pedro Fernández en el Hospital Real de Granada, correspondiente al año 1703.

Benito Fernández

En este mismo año nace su hijo Benito, que también fue alcalde de Cástaras. Así consta en dos escritos fechados el 24 de octubre de 1751 del expediente matrimonial de Luis Salmerón.

Firma de Benito Fernández

Casado con Juana Rodríguez. En este enlace queda de manifiesto una vez más que las uniones matrimoniales estaban ligadas a los intereses patrimoniales. Así, entre los bienes de Benito aparecen tierras de regadío que lindan con las de Joseph Rodríguez Matías; otra pieza, puesta de viñas, que linda con Rufina Rodríguez, además de tres morales plantados en tierras de Juan Rodríguez Matías. Los tres eran parientes de su esposa Juana, descendientes los cuatro de Matías Rodríguez. Este era hijo de Miguel, cuyo nacimiento fue en la época de la repoblación. No tengo constancia del padre de Miguel. Existen dos posibilidades: que fuera hijo de Francisco Rodríguez, repoblador procedente de Galicia, o de algún hijo de Juan Rodríguez de Sobremonte. Este último consta en el libro de apeos como cristiano viejo, vecino de Granada, y que en 1574 ya estaba fallecido. Dejó muchas casas que pasaron a sus herederos, y que alindaban con otros ilustres vecinos, los hermanos Francisco y Juan de Villareal, y Fernando de Blanca.

Benito Fernández vivía en el barrio de enmedio. Tenía dos casas de dos plantas, con tierras de regadío pegadas a ellas. Sus propiedades eran muchas, situadas en pagos cuyos nombres se han perdido, sustituidos por otros. Pero hay uno que se ha mantenido en el tiempo, el pago Solís. Tierras de regadío que se encontraban entre la acequia Real y la fuente Solís, a unos 500 metros del pueblo.

Declaración de bienes de Benito Fernández en el Catastro de Ensenada: izquierda, casas y tierras de regadío; centro, secano, viñas, cargas y ganado; y derecha, resumen de las «Utilidades». (Clic en la imagen para ampliarla).

Cinco generaciones

Después de Benito, cinco generaciones le sucedieron. Todos de Cástaras y uniéndose a otras familias de larga permanencia en el pueblo. Destacamos a María Rosa Santiago, descendiente de Baltasar Alonso e Isabel de la Carrera, repoblador procedente de Monterey (Orense), que fue vecino de Nieles. A Gregoria Ortega, de otro repoblador de Cástaras, Marcos Navarro, casado con Francisca Martín, procedente de Alcalá la Real (Jaén). Y finalmente a María Encarnación Puga Salmerón, descendiente de Martín de Salmerón, que llegó a las Alpujarras, procedente de la Alcarria, cuando el levantamiento de los moriscos. A sus descendientes se le concedieron muchas propiedades por toda la Taha de Marchena, siendo principalmente canteros y albañiles.......

De Cástaras a Xauen

Quintos de Cástaras, 1922. Cristóbal Fernández
Quintos de Cástaras, año 1922. Cristóbal Fernández.

Entramos en el siglo XX con mi abuelo Cristóbal, hijo de José e Isidora. Este era guardia municipal, concejal en 1905, y secretario entre 1901-1904, del ayuntamiento de Cástaras. Su salud no era buena, muriendo en 1927. Esto, unido al interés de Isidora por dar estudios a alguno de sus hijos, llevó al abuelo Cristóbal, que era el mayor, a la emigración.

Expediente del consulado de Tetuán de Cristóbal Fernández
Filiación de Cristóbal Fernández en el consulado de España en Tetuán.

Elegir el protectorado español, y en 1922, en plena guerra del Rif, no apuntaba a un buen comienzo. Como la vida seguía, en Cástaras le sortearon, y un mes tardó en llegar del consulado de Tetuán el certificado donde lo declaraban apto para el servicio militar. Documento que fue objeto de numerosos chascarrillos de los castareños por los errores que tenía. Sólo habían transcurrido ocho meses del desastre de Annual, donde murieron miles de españoles. Faltaban soldados.

Fotografía de Cristóbal Fernández
Boda de Cristóbal Fernández y Emilia
Cristóbal Fernández y, a la derecha, fotografía de su boda con Emilia.

Fue destinado a Xauen. Dos episodios me relató. El primero, que estaban sitiados por los rifeños, que lograron salir de noche escondidos entre fardos de paja, que su compañero murió por el disparo de un tirador, y que él lo consiguió. El segundo ocurrió en otro momento de esta guerra cruel. A un soldado se le empezó a quemar el uniforme, y sin pensarlo agarró fuertemente la ropa por el cuello y tiró, consiguiendo que no se quemara vivo. Estuvo en el hospital porque sus manos sí tuvieron quemaduras, pero curaron.

Dos familias en Xauen

Todo pasó, y vinieron los tiempos felices. A Xauen llegó otra familia del pueblo, Joaquín Miranda y Laura Rodríguez, con sus hijos Emilia, María y Joaquín, naciendo Luis ya en Xauen.

Unas fiebres de Malta, con un prolongado ingreso en el hospital, generaron una deuda que tuvieron que pagar con la venta del cortijo «El Portichuelo», llevando al abuelo Joaquín a la emigración. Aunque nacido en Notáez, gran parte de su familia era de Cástaras, siendo descendiente de los García Villalta y de Gabriel de Medina, repoblador procedente de Quesada (Jaén), entre otros más. Y también de Gonzalo Fernández. Joaquín y Cristóbal eran familia y ellos lo sabían. Llegaron a Xauen en fechas próximas a 1930, cuando ya la guerra había terminado. Y es en esta ciudad donde conoció a mi abuela Emilia. Dos castareños casados en África.

 

Agradecimientos

Mi agradecimiento a Marisa Anaya Miranda (q. e. p. d.), por transmitirme las historias familiares de mis bisabuelos, y a Miguel Martín Almendros, por su esfuerzo y dedicación en la obtención de datos que han enriquecido nuestro árbol familiar.

Fuentes

Archivo Histórico Provincial de Granada

  • – Libros de apeo y repartimiento de Cástaras y Trevélez.
  • – Catastro del Marqués de la Ensenada: respuestas particulares.

Archivo Histórico Diocesano de Granada

  • – Expedientes matrimoniales (1556-1899).

Archivo de la Diputación de Granada

  • – Quintas.

Registro Civil de Cástaras

  • – Actas de nacimiento, matrimonio y defunción.

Archivo particular de la autora

  • – Testimonios de tradición oral.


Inicio

Copyright © del texto: María Emilia Fernández Périz; de la página: Jorge García, para Recuerdos de Cástaras (www.castaras.net).

Fecha de publicación:

Última revisión: